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La fachada ventilada de piedra Albamiel y sus ventajas de cara a la transmitancia térmica de la envolvente de los edificios

CATEGORÍA

Aplacados y Paredes

AUTOR

Rosal Stones

Los aplacados con fijación mecánica y cámara de aire son habitualmente conocidos como fachadas ventiladas.

Un sistema de fachada ventilada de piedra está formado, de interior a exterior, por los siguientes elementos: una estructura soporte, un aislamiento, una cámara de aire ventilada, un sistema de anclajes o fijación del revestimiento a la estructura soporte y un revestimiento a base de placas de piedra natural. En este caso, os hablaremos de nuestra piedra ALBAMIEL y sus ventajas en este tipo de sistemas.

 

En cuanto a cada uno de sus elementos, la fachada ventilada se compone de:

 

  1. Una estructura soporte, que es la estructura del edificio y supone el soporte del sistema de cerramiento.

 

  1. Un material aislante. Los materiales que se utilizan como aislamiento térmico en fachada deben cumplir los requisitos de conductividad, resistencia y transmitancia térmica, entre otros.

 

  1. Una cámara de aire, que en las fachadas ventiladas supone un elemento fundamental para mejorar el confort térmico interior ya que la ventilación de la misma, produce un comportamiento regulador.

 

  1. Un sistema de anclajes. La tipología de anclajes en el mercado es muy amplia y existen soluciones para fijar sobre casi todos los soportes. Según su función, los anclajes pueden ser de retención (los que soportan únicamente los esfuerzos horizontales debidos a la presión del viento y sísmicos) y de carga (que aguantan, además de los esfuerzos horizontales, los esfuerzos verticales debidos al propio peso de la placa).

 

  1. Las placas de piedra ALBAMIEL:

 

Las placas de piedra natural para revestimientos de fachadas son unidades obtenidas por corte que pueden alcanzar grandes formatos. En estos casos, los formatos de placa admitidos, rectangulares o cuadrados, son mayores que en los casos que se adhieren al soporte mediante morteros o adhesivos, ya que están condicionados, entre otras cosas, por la capacidad portante del anclaje elegido.

El espesor del aplacado se determina tomando en consideración los esfuerzos de flexión sobre la placa de piedra y los cortantes que originan en los puntos de anclaje, así como en su capacidad aislante.

Cálculo de la transmitancia térmica en Fachadas ventiladas:

El aislamiento térmico de los cerramientos de fachada se calcular a través del cálculo de la TRANSMITANCIA TERMICA, que es la medida del calor que fluye por unidad de tiempo y superficie, transferido a través de un sistema constructivo.

La transmitancia térmica U [W/m2 K] se obtiene mediante la expresión: U=1/RT

Siendo RT [m2 K/W] la resistencia térmica de todo el sistema constructivo que se calcula mediante la suma de las resistencias térmicas (Rn) de cada capa que lo compone.

Asimismo, cada Rn se calcula mediante la expresión: R=e/λ, donde e es el espesor de dicha capa, en metros, y λ la conductividad térmica del material que forma la capa, en W/m K.

A las resistencias unitarias se suman, además, Rsi y Rse, que son las resistencias térmicas superficiales referentes al aire interior y exterior, y que según la tabla 1 del DB-HE “Ahorro de Energía, del Código técnico de la Edificación, son 0.13 y 0.04 respectivamente.

 

Veamos entonces un caso concreto de rehabilitación energética en el que a la fachada preexistente compuesta por

Trasdosado interior. La fachada tiene una plancha de 2 cm de cartón-yeso como acabado interior.

Muro de hormigón armado, con un espesor de 20 cm.

Le incorporamos una fachada ventilada compuesta, de interior a exterior, por las siguientes capas:

Aislamiento térmico. Se trata de una capa de lana de roca de 10 cm.

Cámara de aire. de 8 cm de espesor

Acabado exterior. En este caso es un aplacado de piedra ALBAMIEL de 4 cm de espesor.

 

Así, si aplicamos las expresiones anteriores para el cálculo de la resistencia de cada capa, obtenemos:

COMPONENTE ESPESOR (m) CONDUCTIVIDAD TÉRMICA λ (*) RESISTENCIA TERMICA (Rn)
Piedra ALBAMIEL 0,03 0,83 0,04
Aire 0,08 0,03 3,20
Lana de roca 0,10 0,04 2,86
Hormigón 0,20 2,30 0,09
Cartón-yeso 0,02 0,25 0,08

(*) Valores extraídos de la norma EN 12524 y de fichas técnico-comerciales

 

Como hemos dicho, RT será la suma de todas las resistencias térmicas componentes, más 0.13 y 0.04 correspondientes a la resistencia interior y exterior, es decir, a suma total obtenida es de 6.43 m2 K/W

Por lo tanto, la transmitancia térmica U, será la inversa de este valor: 0,1555 W/m2 K, valor muy ventajoso y, por supuesto, inferior a los límites establecidos en el CTE para cerramientos exteriores.

Las emisiones de CO2 en fase de producción de los materiales añadidos serían

Material Emisiones de CO2/m2
Lana de Roca 4.58 Kg eq CO2*
Piedra Albamiel 2.4 Kg eq CO2*

Base de datos INIES

Las emisiones totales en fase de producción de los 20 cm añadidos mediante la fachada ventilada serían de 6.98 Kg eq CO2/m2, mientras que el muro preexistente de hormigón tuvo en su momento unas emisiones de 39.2 Kg eq CO2/m2.

Teniendo en cuenta que un árbol tipo absorbe 2500 Kg de eq CO2 anuales, si suponemos que el edificio pudiera tener 1000m2 de fachada, si logramos plantar 3 árboles habríamos compensado la huella de carbono de los productos añadidos a la fachada, al tiempo que mejoramos notablemente la eficiencia energética del edificio.

Además tanto la lana de roca como la piedra natural se clasifican dentro de la Euroclase A1 por lo que pertenecen a los productos de construcción más seguros contra el fuego.

Y el valor oculto de la piedra, su necesidad de mantenimiento es mínima o inexistente y su durabilidad está cifrada en más de 100 años.

 

Autora: Eva Portas Fernández, consultora en piedra natural.

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