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Recuperando la memoria con los pioneros de la construcción masiva

CATEGORÍA

Aplacados y Paredes Cultura Mediterránea Piedra Natural

AUTOR

Rosal Stones

El pasado mes de mayo Juan Fernández, pionero en construcción masiva, nos invitó a visitar su casa; se terminó de construir en 1991 y desde entonces vive en ella con su familia.

Esta casa fue la primera, a excepción claro está de los monumentos históricos, realizada en piedra maciza de nuestro municipio, probablemente en la Región de Murcia y posiblemente en España si exceptuamos Can Lis, la casa construida por Jorn Utzon en Mallorca en los años 70.

Preguntamos a Juan qué le llevó a este concepto ahora considerado tan innovador, y nos contó que él había vivido toda su vida en una casa de piedra, la casa de sus padres, de las antiguas piedras de laja, recogidas de los bancales para mejorar las tierras de cultivo. Esta casa, con muros de 50 cm había proporcionado confort a su familia durante muchos años y no quería perderlo, sin embargo en este momento ya no resultaba fácil encontrar piedras de este tipo en cantidad suficiente, la costumbre en esta época era molerlas para otros usos … conocía nuestra empresa pues se sitúa precisamente entre el pueblo de sus padres y la ciudad de Caravaca, y pensó que quizás con nosotros encontraría lo que buscaba y así fue, nosotros, mi padre, en aquellos años,  podía proporcionarle sillares de diferentes medidas para la construcción de la casa.

Trasladó su inquietud a su amigo y arquitecto Miguel Ángel Blanco, en aquel entonces director de la Escuela de Artes y Oficios de Caravaca, ahora desaparecida, quien supo captar su idea a las mil maravillas y juntos realizaron el proyecto. Entre ellos dos y Miguel Romera, conocido y amigo maestro albañil pusieron en marcha y finalizaron exitosamente el proyecto.

La casa fue construida en dos plantas aprovechando la pendiente del terreno, los muros de sillería de 40 cm de grueso sirvieron de muros exteriores y de carga, así como para parte de las terrazas, unidos por un cemento pobre coloreado con polvo de piedra (en la mayoría de los casos) colocada con un torito. El hormigón se utilizó únicamente para los forjados, los pilares que sujetan las terrazas y los aleros del tejado. La cubierta la realizó con teja árabe recuperada de otras construcciones. En el interior de la vivienda dejaron algunas partes de piedra vista, como los dinteles, pero en general utilizaron rasilla y enlucido de yeso, con el fin de embutir las instalaciones. Las ventanas son de madera, de cristal único y contraventana, si acometieran alguna reforma sería incluir doble cristal, pero aun así no les resulta imprescindible. La pintura no es plástica, para dejar ‘trabajar el muro’ comenta Juan. Inicialmente pintaron con pintura al temple, pero cuando debían limpiar las pinturas de sus hijos, comenta su esposa, eliminaban gran parte de ella … ahora han utilizado una pintura especial para restauración.

Nos cuenta Juan que el alero fue construido para maximizar el aprovechamiento del sol en invierno y minimizar la exposición en el verano y que dispusieron ventanas comunicadas para favorecer corrientes noreste-sureste que mitigaran los calores veraniegos.

De su experiencia de todos estos años, ya 30, de vivir en esta vivienda en piedra maciza nos cuentan él y su esposa que es un privilegio. Es caliente en invierno y fresca en verano, en el invierno utilizan como fuente de calefacción únicamente una caldera de biomasa y en verano ¡nada!, en la planta baja, con una pared a la tierra y sin ventanas, se pasa incluso frío si duermes ahí en verano nos comentan, en la primera planta cuando las temperaturas exteriores rondan los 35-40 grados, dentro de la casa , con las ventanas cerradas se mantiene una temperatura de unos 25 grados, ideal para vivir y por la noche entre las terrazas y las suaves corrientes de aire es magnífico. “¡Esta casa si es bioclimática!” Afirma.

En estos treinta años el mantenimiento de la piedra ha sido nulo, no han tenido que realizar ninguna labor en este sentido y a ambos le gusta el resultado inicial y su evolución al paso del tiempo “es ‘bonita’ ‘nos gustaba tanto antes como ahora’”

Por último, Juan me comenta de algo de lo que no hemos hablado y que es muy significativo: dentro de la construcción de piedra se oye el silencio

Después de abandonar la casa de esta familia, yo me pregunto de donde le vendría a Juan esta inspiración, esta premonición de la forma de construir para un futuro mejor, y me retrotraigo al pasado, a cuando le conocí. Juan es maestro y precursor de la Fiesta de las Cuadrillas en Baranda, su pueblo y el de mis abuelos maternos también. Durante estas fiestas hubo por los años 80 jornadas de educación en las que sin lugar a duda él participó y de las que recuerdo una conclusión, había que recuperar la memoria’, la que se había perdido en la segunda mitad del S.XX con la modernidad. En el tema que nos ocupa, con los nuevos materiales de construcción se olvidó la calidad de vida de los años anteriores. Y esto fue lo que hizo Juan, recuperó su memoria, y probablemente la haya seguido recuperando en el silencio que se oye desde su casa de piedra.

Estas jornadas sirvieron de base para la reforma educativa que se llevaría en España pocos años después y que entre otras cosas modificaba la forma de aprender la lecto-escritura, se empezaba por conocer las historias de los cuentos, a reconocer los títulos completos y después a conocer sus partes, palabras y letras; no era tan necesario conocer la composición de las palabras sino su historia y su significado, su sentido, dejar tiempo para comprender, para sentir, para llenar la memoria de sensaciones y recuerdos, de ideas y recreaciones propias, que después serían expresados en el código de comunicación convencional, al igual que la arquitectura. Juan había llenado su memoria de sensaciones y estos recuerdos le llevaron a recrear junto a sus amigos, arquitecto y constructor, el proyecto de construcción que ha sido su casa con un nuevo lenguaje arquitectónico.

La piedra nos da esta oportunidad, por su silencio, por su memoria, por su versatilidad, por su naturaleza misma, y nos sigue dando esta oportunidad desde los más exigentes criterios de sostenibilidad social, económica y medioambiental.

 

Catalina Sánchez Robles.

Rosal Stones CEO

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